Vince de Benedittis

ÁFRICA ORÁA WILLIAMS

 

Nació en Ciudad Bolívar el 12 de Octubre de 1935. Hija de Don Luis Felipe Oráa Colina y de Doña Berta Williams de Oráa. Sus inicios musicales se remontan a 1948, a la edad de 13 años, en un Programa de cantantes aficionados producido por Radio Bolívar. En 1954 se desempeña como cantante estelar de un programa radial conducido por Virgilio Decán (Alí Khan). Ese mismo año comienza a ser invitada a cantar en otra emisora: Ecos del Orinoco. Representa al Estado Bolívar en el Festival Folklórico “Semana de la Patria”, junto a Alejandro Vargas en la Concha Acústica de Bello Monte. Durante muchos años fue la cantante oficial de la Asociación de Ganaderos de Ciudad Bolívar. En 1954 la sociedad de Damas Bolivarianas del Delta Amacuro realiza un evento para celebrar el comienzo de sus actividades.

Es invitada a cantar y comparte escenario con Matías Modesto Cequea hijo, quien era declamador. En 1955 actúa en la Opereta “El conde de Luxemburgo” de Franz Lehar, dirigido por José Francisco Miranda, realizado en el Auditorio del Grupo Escolar “Estado Mérida” en Ciudad Bolívar. Era su profesor de canto el reconocido músico José Francisco Miranda. En 1957 se presenta en Caracas en la Emisora “Ondas Populares” y canta con Ulises Acosta y Luis Alfonso Larrain. En 1957 se realiza se realiza una corrida taurina en homenaje a Africa Oráa, “La artista más mimada del público guayanes” con la participación del torero Otto Corvo y Enrique Galárraga. Ese año canta en los programas “El Show de Renny” y “Lo de hoy”, ambos conducidos por Renny Ottolina. Ese mismo año conoce a quien sería su esposo durante 42 años: David Del Moral. Se muda a Tucupita en 1962. Luego de muchos años sin actividad artística, en 1964 reaparece en un evento organizado por la Junta de Carnaval de ese año. El Hotel Caracas, que estaba ubicado en Calle Petión fue el lugar escogido para el evento. En 1978 se desempeña como secretaria general (y fundadora) del Sindicato Profesional de Trabajadores de Radio, teatro, Cine, TV, y afines del entonces Territorio Federal Delta Amacuro. Por muchos años actuó en el “Show del Recuerdo”.

En 1992 participa como cantante en el Encuentro Caribeño de las Artes Escénicas Populares realizado en Tucupita. 1995, es invitada por la Fundación para la Protección del Músico y el Artista del Estado Carabobo a participar en un evento con destacadas figuras de Valencia. Fue presentada como “La voz Romántica de Tucupita”. En 1997 cantó en el evento de “La Voz de la Universidad Nacional Abierta” junto a otros artistas deltanos, a fin de celebrar el Décimo Aniversario de esta Universidad. Ha sido jurado calificador de varios festivales musicales del Delta: Cantaclaro, Festival de Galerones, Voz liceísta, Voz obrera, Voz magisterial, Voz del Colegio de Médicos. Ha recibido numerosos reconocimientos de la comunidad, como el del año 2000 por la Casa de Las Aguas en su “Destacada labor en pro del realce y desarrollo del arte y la cultura del Estado Delta Amacuro.”

EL CAMBULÉ

En la fachada Atlántica del Delta encontramos a Trinidad, que es una isla de vitalidad caribeña y que toda la vida ha tenido contacto con diversos puntos de Tierra Firme. Los coolíes trinitarios, en el caso del Delta, penetraban por los caños Cocuina y Macareo en busca de beneficios en la zona. Mucha gente de Tucupita se fijó en este hecho, recordado ahora por el Prof. Adolfo Salazar Quijada:

Los jóvenes deltanos de los años 50 y los no menos jóvenes de hay, recordarán el baile del cambulé, que se realizaba en Tucupita con gran entusiasmo en épocas de carnaval. Se trata de un baile popular donde toda la población de Tucupita participaba, sumándose a la gran comparsa que contagiaba la alegría a su paso por las calles de la población. Los mayores se asomaban en las puertas de sus casas para ver pasar a los danzantes, que regularmente salían en la tarde; unos ya estaban disfrazados, otros –la gran mayoría- tenían en sus cuerpos restos de pintura o negro humo, producto de haber jugado carnaval, durante todo el día con agua o con otras sustancias tintóreas. [Salazar Quijada, 1991: 40].

Personajes como Chepa Flores “una negra inmensa, hermosa. Ella lo organizaba, ella lo bailaba” son ahora recordados [En: Lectura para turistas, Año 1 Nº 5, julio 2002]. O en la actualidad capitaneadas por el Negro Sucre. Eudes Balza también recuerda como eran estos carnavales:

Aparecieron los negros que por equis causa se habían venido de Trinidad a Tucupita. Ellos recogía tambores de gasolina, tenían unos diapasones de graduación de notas. Picaban los tambores por la mitad, les soldaban unas cabillas, los graduaban no sé si con una sinfonía, los do, re, mi, con sus alteraciones, con los sostenidos, creaban unas especies de marimbas de tres instrumentos, el steel band. Había un instrumento solista, un acompañante, un bajo y una charrasca metálica. Los tipos se lanzaban a la calle, con los tambores guindando, a la altura del pecho. Eran marimbas pequeñas. Era una fiesta corrida durante todo el carnaval. [Diccionario de Cultura Popular, 1999 II: 709].

Revisando en La Enciclopedia de la Música en Venezuela, la definición del Calipso, encontramos que se incluye información sobre el Cambulé de Tucupita. La visión que nos ofrece, dice:

Es un baile que se practica con todo vigor durante los días de Carnaval en la población de Güiria del estado Sucre, en El Callao, en la capital del estado Bolívar y en la ciudad de Tucupita, estado Delta Amacuro. (….)

En Tucupita el baile del calipso es conocido también con el nombre de cambulé, y reviste características particulares ya que, además de algunos de los instrumentos musicales utilizados en las otras localidades nombradas, aquí los músicos emplean varas de bambú y triángulos metálicos. Durante los días festivos carnavalescos, recorren en comparsas las principales calles del pueblo, tocando y bailando a la vez que comunican su alegría a los moradores del lugar, quienes, llenos de entusiasmo, se suman al grupo de celebrantes. El conjunto musical que integra este cortejo es conocido con el nombre de steel-band, y consiste en una batería de tambores de acero, como se indicó. Sin embargo, muchas veces se hallan otros instrumentos musicales como el cuatro, campanas de cobre, tambores de parche y los que usa particularmente la población deltana. No obstante, puede afirmarse que los instrumentos principales de este grupo lo constituyen los tambores metálicos, que algunos músicos llevan colgados del cuello con una cuerda a manera de collarín, a nivel de la cintura, lo que se le hacen unas cuantas abolladuras de distintos tamaños para que produzcan diferentes tonos musicales mediante golpes rítmicos con unos palos pequeños que llevan la punta envuelta con un pedazo de balatá o tripas de cauchos perfectamente amarradas. Los tambores son pintados de varios colores para darles mayor vistosidad y para identificar así la posición de los tonos. Con respecto a las varas de bambú, instrumentos musicales usados en Tucupita, constan de dos partes: una grande de más o menos metro y medio de largo y doce centímetros de diámetros; y otra hecha de un pedazo de madera cualquiera, de cuarenta centímetros de largo aproximadamente. El ejecutante de este instrumento toma la vara de bambú con una mano, por uno de sus extremos, haciendo chocar rítmicamente contra el suelo el extremo libre, mientras que cada cierto tiempo golpea el cuerpo de esta vara con el otro trozo de madera mencionado, y avanza por las calles de la población al compás de la música. El triángulo metálico se suspende por medio de una cuerda o se toma con el dedo índice de una mano, mientras la otra golpea con un clavo grande o pedazo de hierro en forma de varilla delgada, lo cual produce un sonido peculiar. Estos instrumentos constituye el conjunto musical que se emplea en Tucupita en el baile del cambulé. [Enciclopedia de la música en Venezuela, 1998 I: 255].

El Profesor Adolfo Salazar-Quijada, quien fue un estudioso de la toponimia y la búsqueda de los orígenes de algunas voces geográficas, considera que Cambulé y Bambulé son lo mismo:

Es bien sabido que al Delta llegaban y llegan algunos contingentes de personas de color, desde las islas antillanas y asimismo, desde Trinidad y Guyana, que han dejado como evidencia de su estada en el delta (…)

El mismo origen africano tiene la voz Cambulé que es un baile que se ejecuta en Tucupita, con especie de “Steel Band” y unos instrumentos de bambú, en épocas de carnaval. […] La voz Cambulé es una deformación de Bambulé que es el nombre de un baile conocido en Curazao desde donde, posiblemente, vino a Tucupita y adquirió características particulares. [Salazar Quijada, 1991: 44].

Sin embargo no se debe perder el origen trinitario, etimológicamente, que tiene la  voz Cambulé. El Profesor Ricardo Sandoval (director musical de Convenezuela) aclaró en su ponencia de la Confe-Rumbas que dictó Fundarte en el Museo de Bellas Artes de Caracas en el año 1996, lo siguiente:

En 1833 fue abolida la esclavitud en la isla [de Trinidad] y los esclavos liberados además de los criollos de clases bajas transformaron el carnaval elitesco en una gran fiesta popular y en una ocasión para celebrar la emancipación: El carnaval se convirtió en un animado festival que en varias ocasiones derivó en desordenes de considerable magnitud. Además de las “masquerades” de las cuales se servían los esclavos liberados para burlarse de sus antiguos amos y de las actuales autoridades, se sumaron unas procesiones nocturnas de antorchas (cambouley; cannes brûlées), peleas con bastones de madera entre los batonniers, y los cantos de  kalinda. Debido al miedo de que estas celebraciones llevaran a una rebelión popular que amenazara el estatus del poder gobernante, la clase blanca dominante trató en repetidas oportunidades de suprimir el Carnaval. Esto trajo como consecuencia que en 1881 ocurrieran los célebres sucesos conocidos como “The Cannes Brulles Riots”, que culminaron con la prohibición de las procesiones de antorchas. [Ricardo Sandoval, 1996:  FUNDARTE].

En todo caso, el Profesor Adolfo Salazar Quijada está consiente en que esta voz tiene origen afro, y que su uso actualmente ha menguado:

Cambulé es voz de origen africano que identifica a este baile popular en el delta que, seguramente, llegó a Tucupita por vía de Trinidad. (…)

El Cambulé, lamentablemente, en los últimos años ha decaído como manifestación popular; pero en el recuerdo de los deltanos está vivo. Es necesario darle un impulso nuevamente para que en las próximas fiestas carnavalescas aparezca de nuevo con el mismo entusiasmo de ayer. El Cambulé, cuyas características son muy especiales en Tucupita, debe conservarse como manifestación festiva y tradicional. Daba ayer y debe dar hoy, gran alegría a los carnavales de nuestra población y debe constituir un elemento de tradición turística en las próximas fiestas carnestolendas en el Delta.

Hay que revivir el Cambulé para rescatar esta hermosa tradición deltana, que llenaba de regocijo a los deltanos de ayer y de siempre, y con toda seguridad lo traerá a los deltanos de hoy, y a quienes visiten a nuestra tierra de promisión en tiempos de carnaval. [Salazar Quijada, 1991: 40-41].

Contamos con el testimonio de un viajero de finales del Siglo XIX, mientras estaba en Trinidad. Así transcribe M. E. Le Janne, algunas notas de la  Excursión del Doctor Crevaux: “El carnaval se acerca, o mejor dicho ya empezó para los negros de Trinidad lo mismo que para los de las Antillas, y Crevaux no ignora cuán importantes son para ellos las mascaradas y los bailes que acompañan a ese período de diversiones, período que, para ellos, empieza casi el 1 de enero.” [El Orinoco en dos direcciones, 1988: 320]. Más reciente, en el Siglo XX, encontramos presencia cultural criolla venezolana en la Isla de Trinidad:  “Según mi amigo Andrew Pearse, se ha incorporado el sebucán a las diversiones del Carnaval trinitario.” [Wallace, 1957-58: 213] .

La Dra. Isabel Aretz sintetiza el valor etnomusicológico del steel band originado en Trinidad y enraizado en Tierra Firme:

Una banda hecha con barriles de petróleo, fue creada hacia 1930 en Trinidad, donde hizo furor en los carnavales.

El Stell-band típico de Trinidad, ha evolucionado en nuestros días cambiando inclusive su afinación antigua de cuartas en quintas. En Venezuela se adoptó la fabricación de estos instrumentos con barriles de petróleo, usándose la afinación en cuartas.

En este país se usa en diferentes pueblos del Oriente, donde acompaña el calypso importado y la música criolla nacional. [Aretz, 1980: 294].

Los años treinta, años prácticamente en los comienzos de la explotación petrolera, que después en los cuarenta quedarán enmarcados en el conflicto bélico promocionarán la visión de Venezuela como país petrolero. El Profesor Ricardo Sandoval (director de Convenezuela) narra los acontecimientos íntimamente ligados al fenómeno del Steel Band:

Luego de la segunda guerra mundial, a finales de los años 40, se comenzaron autilizar como “tambores” los barriles de 55 galones. Más tarde los músicos se dieron cuenta de que mediante un cuidadoso sistema de “martilleo” sobre la base de estos barriles, se podía llegar a “afinarlo”, dando la posibilidad de que en un mismo barril se ejecutaran diferentes notas musicales. Así nació el “Stell Pan” ó “Steelband”, instrumento que hoy en día asombra a todos por su gran versatilidad. Los “Steelband” son hechos en familias (bass pans, rhythm pans y tenor pans). En la actualidad, hay orquestas de “Steelband” que ejecutan desde calypsos hasta obras sinfónicas. [Ricardo Sandoval, 1996: FUNDARTE].

En conclusión, el Calypso que los deltanos llaman Cambulé es expresión del Caribe, y recordemos que en esta expresión cultural existen rasgos del área musical antillana que inspiraba el imaginario renacentista desde los tiempos del descubrimiento del Nuevo Mundo, a decir de Don Alejo Carpentier:

Dentro de esa diversidad extraordinaria pareciera que hay un denominador común. A las islas de las Antillas hubiese podido aplicárseles aquel nombre que dio el gran clásico del Renacimiento francés, Rabelais, a unas islas que llamó las islas sonantes. Todo suena en las Antillas, todo es sonido. Las Antillas tienen, vuelvo a decirlo, el denominador común de la música. Puede ser la extraordinaria música cubana en su larga evolución, de la que no tengo que hablarles, y que ha invadido el mundo entero; puede ser la plena dominicana, tan parecida y tan distinta, sin embargo, a la música cubana; puede ser el extraordinario, el endiablado calypso de Barbados y de Trinidad; pueden ser las orquestas de stell band, esas que podríamos llamar  no bandas de instrumentos de cobre, sino de instrumentos de acero, en el sentido de que, sino de instrumentos de acero, en el sentido de que, como ustedes saben, los músicos de las islas de Trinidad y de Barbados, con las tapas de los tambores de gasolina y de petróleo, achichonadas de cierta manera a martillazos, han creado un instrumento de una riqueza de notas, de posibilidades y de expresión tal que están ejecutando en esos instrumentos genuinamente antillanos hasta música de Bach. [Carpentier. En: Anales del Caribe, 1981: pág.-199]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Shares