Reflexión del profesor José Antonio Chacoa sobre presos políticos, memoria histórica y convivencia democrática.

En mi país, Venezuela, están sucediendo nuevos tiempos políticos, los cuales han traído como consecuencia la creación de una ley de amnistía hecha en la Asamblea Nacional para beneficiar a personas que tienen causas de carácter político con los tribunales del país. Más de 8.000 personas han sido beneficiadas con esta ley.

Y esto me ha hecho reflexionar en cuanto a la situación de los presos políticos, porque el preso político no solamente está preso él; también está presa la familia. Y se mantiene la sociedad bajo un clima de incertidumbre política.

En épocas del dictador Marcos Pérez Jiménez, desde el año 1948 hasta 1958, hubo cantidades de presos políticos. Entre ellos está un músico venezolano, pianista, de nombre Guillermo Castillo Bustamante.

Él estuvo preso en la cárcel de Guasina, un campo de concentración del régimen dictatorial, ubicado en el estado Delta Amacuro. Allí, Castillo Bustamante creó la canción Escríbeme.entre los años 1950 y 1952.

Le dedicó esa canción a su hija, Inés Castillo, la cual mantenía vínculos con su padre y servía de correo con la familia para mantenerlo motivado a la vida, para que no se sintiera solo detrás de los barrotes de esa fría cárcel, esa ingrata cárcel.

Castillo Bustamante no se imaginó nunca que un jovencito de 16 años, con el cual él colaboró en su primera grabación de un disco, iba a ser el cantante que le iba a llevar esa canción Escríbeme a fama nacional e internacional.

Ese cantante fue Alfredo Sadel, quien a los 16 años, en 1946, grabó su primera canción de nombre Desesperación, para lo cual tuvo que pagar él mismo 60 bolívares para que le grabaran en los estudios de Radio Caracas Radio, en Caracas. Y el pianista que colaboró en esa grabación fue Guillermo Castillo Bustamante.

Años después, Castillo Bustamante le entrega la canción a su hija en el momento en que estaba preso, y ella se la entrega a Alfredo Sadel. Alfredo Sadel graba la canción, la interpreta, y la canción toma fama a nivel mundial.

Y es de resaltar la valentía de este cantante venezolano, porque estando en el régimen de la dictadura, se atrevió a grabar una canción de un preso político del régimen, lo cual, si ellos se hubieran dado cuenta, probablemente Alfredo Sadel también hubiera sido encarcelado.

Lo bonito de la situación es esa solidaridad que demostró Alfredo Sadel, esa solidaridad que demostró la familia de Castillo Bustamante, en su hija Inés Castillo y su esposa Inés Pacheco, en mantener contacto con su familiar.

La reflexión indica que los errores no se deben seguir cometiendo y no se deben repetir. En este país no puede haber más presos políticos.

Que el nuevo tiempo político indica que los venezolanos tenemos que unirnos todos. E indica que la política la tenemos que humanizar. Que el compromiso de la política debe ser con la gente antes de cualquier pacto.

Y que la política debe ser llevada siempre con la lógica del amor, la cual indica que debemos reconocernos, debemos aceptarnos, debemos respetarnos, debemos escucharnos y debemos ayudarnos a vivir.

Para, de esta manera, tener una sociedad justa, donde aunque tengamos diferencias en la manera de pensar, podamos coexistir y llevar al país hacia el progreso.

Necesitamos una democracia que permita pensar, hacer, ser, estar y prosperar.

Espero que este mensaje sirva para reflexión de los actores políticos del país y para nosotros los ciudadanos comunes.

Muchas gracias.

ESCRÍBEME:

Son tus cartas mi esperanza
Mis temores, mi alegría
Y aunque sean tonterías
Escríbeme, escríbeme

Tu silencio me acongoja
Me preocupa y predispone
Y aunque sea con borrones
Escríbeme, escríbeme

Me hacen más falta tus cartas
Que la misma vida mía
Lo mejor morir sería
Si algún día me olvidaras

Cuando llegan a mis manos
Su lectura me conmueve
Y aunque sean malas nuevas
Escríbeme, escríbeme

Me hacen más falta tus cartas
Que la misma vida mía
Lo mejor morir sería
Si algún día me olvidaras

Cuando llegan a mis manos
Su lectura me conmueve
Y aunque sean malas nuevas
Escríbeme, escríbeme

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