Tucupita, Delta Amacuro.-  Este miércoles 25 de febrero, el sistema de Orquesta Nacional Núcleo Tucupita, adscrito al movimiento sinfónico nacional, dio un paso fundamental en su consolidación artística con la recepción de una parte significativa de la obra musical del reconocido compositor venezolano, nacido en el Delta del Orinoco, Eudes Balza. La entrega enmarcada en su cumpleaños número 84, consistió en las partituras de 19 composiciones transcritas y organizadas por la músico y profesora Modesta Bor, y fueron entregadas oficialmente por su hijo, el ingeniero Emir Balza.

Este acontecimiento marca un hito para la orquesta y para el patrimonio musical del estado Delta Amacuro, al facilitar el estudio y ejecución de obras que reflejan identidades locales y un lenguaje sonoro profundamente ligado al paisaje cultural deltano.

Eudes Balza, nacido en febrero de 1942 en Coporito, estado Delta Amacuro, ha desarrollado una trayectoria musical de más de cinco décadas, que lo sitúa como figura emblemática de la composición regional venezolana. Ha residido de forma alterna en San Rafael, municipio Tucupita y Caracas, donde ha promovido su obra en distintos escenarios y diversos públicos.

En 2014, Balza fue reconocido con el premio al compositor otorgado por el Consejo Municipal de Caracas, con una candidatura propuesta por el también destacado compositor clásico Gerardo Gerulewicz. Este galardón, entregado en el histórico Teatro Municipal de la capital, fue un reconocimiento a su prolongada y admirable labor como creador musical.

La obra de Balza es amplia y variada, con más de 150 canciones a su haber. Su repertorio incluye merengues, valses, pasajes, calipsos y boleros, estilos que ha integrado con originalidad y recursos propios. Sus melodías, extraordinarias y singulares, son interpretadas tanto en el oriente venezolano como en la ciudad capital, donde su música ha trascendido el ámbito local para insertarse en el contexto artístico nacional.

El universo creativo de Balza también se distingue por su capacidad de reflejar el paisaje, las tradiciones y los juegos de las poblaciones deltaicas, así como por una marcada defensa de la dignidad humana, la identidad indígena y los afectos. Estas temáticas, abordadas con sensibilidad y hondura, han hecho que su obra sea objeto de estudio y referencia.

Su música ha sido recogida en distintos formatos discográficos, desde long plays y cassettes hasta CDs. Asimismo, ha compartido escenario con músicos locales y con artistas de la Sinfónica de Venezuela, uno de los referentes más importantes de la música orquestal en el país. La enciclopedia de la música venezolana, bajo el análisis del musicólogo Rafael Strauss, ha incluido su aporte en registros académicos, y estudiosos como Humberto Mata y Vince de Benedittis han comentado y difundido aspectos de su legado.

Entrevistas, presentaciones y homenajes han consolidado su presencia en la memoria colectiva. Balza ha cantado en espacios emblemáticos como el Aula Magna y la Sala de Conciertos de la Universidad Central de Venezuela, reafirmando su papel como creador e intérprete. Su disco más reciente fue editado bajo la producción de la compositora Josefina Benedetti de Punceles, e incluye piezas transcritas por Modesta Bor, pieza clave en la preservación del material ahora entregado a la Orquesta Nacional Núcleo Tucupita.

Con la incorporación de estas partituras, la orquesta da un paso más hacia la consolidación de un repertorio propio que honra no solo la técnica sinfónica, sino también las raíces culturales del Delta Amacuro. Para músicos, estudiantes y melómanos, este legado representa un puente entre generaciones y un estímulo para la continuidad de la música venezolana desde su cuna deltaica.

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